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Proteger al débil, gay o no gay

Publicado por Miuler Vásquez en , , ,
Alguien debería darle un toque a los entusiastas de la discriminación positiva, porque han perdido otra magnífica oportunidad de quedarse callados. ¿Cómo es eso de que hay que proteger a los niños y adolescentes gays de la discriminación y la violencia escolar en los institutos? La iniciativa supone dos premisas que se me antojan discutibles: primero, que los alumnos gays por ser gays merecerían más protección que los demás y —segundo— que las autoridades escolares deberían identificar a los estudiantes gays de sus centros para protegerlos mejor. Creo que estamos ante un despropósito enorme y espero que alguien reaccione y aporte sensatez dentro del PSOE en general y del gobierno socialista en particular.
Pienso que una sociedad justa, o que aspire a serlo, debería proteger siempre a los más débiles, sin consideraciones de raza, sexo o religión. Es obvio que existen grupos expuestos a más riegos que otros, como las mujeres, los niños, los ancianos y también los inmigrantes y los homosexuales, pero de ahí a cerrar los ojos a otros casos de agresión y discriminación, media un abismo. ¿Qué ocurre con los adolescentes que son discriminados y agredidos por su debilidad física, su imagen estética o sus buenas notas? ¿No son dignos de protección?
Por otro lado, se me antoja un disparate conminar a los alumnos a descubrir públicamente su condición de homosexuales, primero porque estaríamos ante un brutal atropello estatal de la intimidad individual y —segundo— porque la adolescencia es una edad en la que no todo el mundo ha definido su sexualidad. De hecho, considero que se trata de un asunto delicadísimo donde las opiniones de los especialistas son más necesarias que las de los políticos, ya que la sexualidad de muchos individuos —homosexuales o heterosexuales— se ha definido o distorsionado como consecuencia de abusos perpetrados durante la adolescencia. ¿O es que los violadores y pederastas homosexuales tienen menos delito que los heterosexuales? ¿Hay que proteger también al violador homosexual?
Todo lo que no parta del principio de la defensa del ser humano y preferentemente de los más débiles me parece una aberración. Por lo tanto, la iniciativa de promover una campaña para proteger en los institutos a los alumnos gays no sólo me parece poco solidaria, sino poco inteligente. Incluso he leído que alguna eminencia políticamente correcta vería con buenos ojos la creación de institutos públicos para estudiantes gays. ¿O sea que no es progresista que haya colegios femeninos y colegios masculinos, pero sí sería progresista un colegio gay?
Me da exactamente igual que se financie con dinero público la caravana del «Orgullo Gay» y me parece legítimo que haya alcaldes y concejales que sueñen con ser la «Estrella de la Ilusión» de dicha cabalgata, pero no estoy de acuerdo con que los adolescentes sean conminados a reconocer públicamente su condición de homosexuales para escenificar una protección solidaria o una tolerancia de diseño, que luego televisiones públicas progresistas como Canal Sur se encargan de contradecir un día sí y otro también, encasillando a los gays en el denigrante estereotipo del mariquita gracioso y marujón.
Si queremos erradicar la violencia y los acosos de la enseñanza pública, enseñémosles a los adolescentes a respetar a todos los seres humanos y a defender siempre a los más débiles. No es políticamente correcto, pero sería lo más justo.

Ancianos exorcisan a joven de 16 años de ‘demonio homosexual’

Publicado por Miuler Vásquez en , ,
El ritual fue grabado y luego subido a la famosa web You Tube por los integrantes de la iglesia

Los miembros de una iglesia de Connecticut, en Estados Unidos, trataron de expulsar un ‘demonio homosexual’ del cuerpo de un adolescente de 16 años de edad. El grupo de personas tendieron al adolescente en el suelo, y un integrante de la iglesia se sentó sobre él mientras el joven convulsionaba constantemente.

El ritual fue grabado y luego subido a la famosa web You Tube por los integrantes de la iglesia. Las impactantes imágenes han provocado que los Ministerios de manifiesto de la gloria, organismo que defiende los derechos de los jóvenes, ha exigido a las autoridades una investigación.
La iglesia que realizó el ritual, respondió a las críticas y dijo que el adolescente no resultó herido y que fue liberado del demonio homosexual.
"Creemos que un hombre debe estar con una mujer y una mujer debe estar con un hombre –dijo el Reverendo de la iglesia–. No tenemos nada contra los homosexuales. Simplemente nosotros no estamos de acuerdo con sus estilos de vida."
McKinney, jefe de la iglesia, argumentó que el joven se acercó de forma voluntaria a su iglesia para pedirle ayuda y curarse de su homosexualidad. "Vino vestido como una mujer y todo –dijo McKinney –. Y él no quería ser así,”.
Kamora Herrington, director de un programa de defensa de menores homosexuales en Estados Unidos y que vio el controvertido video, dijo que este tipo de rituales son bastante común en su país. "Esto sucede todo el tiempo -dijo Herrington–. Esto no es un acto aislado."
Por su parte, Robin McHaelin, director ejecutivo del programa de menores True Colors, dijo que su organización tiene conocimiento de cinco casos en los últimos años en los que los jóvenes fueron acusados de estar poseídos y amenzados de ser sometidos a exorcismos.
"Me entristece esta gente que creen que están haciendo algo bueno cuando en realidad están asesinando al espíritu de estos niños que son sometidos a estos rituales", dijo McHaelin.

Comunidad homosexual de Saltillo denuncia agresiones físicas y verbales

Publicado por Miuler Vásquez en , , ,
Integrantes de la comunidad católica San Elredo, denunciaron públicamente las agresiones físicas y verbales de las que fueron víctimas el pasado domingo a las afueras de la Iglesia San Esteban.

Con la presencia del obispo de Saltillo, Raúl Vera López, quien funge además como presidente del centro de derechos humanos y Silvia Canto, Directora del Centro Diocesano Fray Juan Larios, el coordinador de dicha comunidad, Noé Leonardo Ruiz Malacara, que esta dedicada a apoyar a las personas que tienen preferencias sexuales distintas, dijo que se trata de un acto de discriminación muy claro, por lo cual decidió interponer una denuncia ante la agencia del ministerio publico para que se actué en contra de los dos individuos que sin motivo alguno arremetieron contra su persona.

Vera López calificó de indignante que todavía en estos tiempos se den casos donde las personas agredan, ofendan y hasta golpeen a alguien por el simple hecho de pensar y ser diferente, por lo que ofreció todo su respaldo a la comunidad San Elredo.

Por su parte la Directora del Centro Diocesano Fray Juan Larios, destacó la importancia de que se haya denunciado dicho acto de agresión tanto verbal o física del que fueron objeto estas personas.

Cabe mencionar que no es la primera vez que la comunidad es víctima de agresiones y extorsiones telefónicas, sin embargo es difícil denunciar ya que hay personas que tienen mentalidad negativa en contra de los homosexuales.

"En defensa de los gays" (por Jaime Bayly)





Mi madre se va a molestar conmigo por decir esto, pero lo siento por ella: yo defiendo a los gays. Nada tiene de malo que dos personas de un mismo sexo se amen. Los gays han sufrido y todavía sufren una discriminación muy injusta. Yo los defiendo. Yo estoy con ellos.

El amor es una maravilla y hay que celebrarlo siempre. Yo estoy a favor de que las personas sean felices y vivan el amor. La vida es una aventura incompleta si uno no encuentra nunca el amor. Y el amor tiene muchas manifestaciones, siendo el amor homosexual una de ellas. El amor entre dos personas de un mismo sexo es tan legítimo y respetable como el amor heterosexual.

Algunas personas condenan a los gays. Es una pena. Los argumentos que usan para oponerse a los gays suelen ser los siguientes: la homosexualidad es antinatural; ofende a Dios; constituye une enfermedad que debe ser curada; amenaza con destruir a las familias; no es una expresión de amor sino de lujuria pervertida; atenta contra la reproducción de la especie; y es una desviación moral inaceptable.

Todos esos argumentos son falsos.

Ser gay es perfectamente natural. Alguna gente nace así. Lo natural es lo que ocurre sin forzar las cosas, en armonía con la naturaleza. Muchas personas, desde pequeñas, sienten una atracción natural por otras personas de su mismo sexo. Eso ha ocurrido siempre y seguirá ocurriendo. Yo tengo amigos gays. He conversado con ellos. Muchos se han sentido gays desde niños. Lo antinatural sería obligarlos a estar con una mujer, a violentar sus deseos. Si las mujeres no les gustan, ¿por qué los vamos a forzar a acostarse con ellas o a vivir en absoluta castidad? Eso sería una crueldad. Ellos también tienen derecho a ser felices y amar. Eso es lo natural.

Ser gay no ofende a Dios. La iglesia católica dice que la tendencia homosexual no es un pecado pero que la práctica sí lo es. Es decir: que los gays deben reprimir su sexualidad y vivir en abstinencia. Según una carta oficial del Papa, la homosexualidad "es una conducta intrínsecamente mala desde el punto de vista moral" y los actos homosexuales "no forman parte de una vida afectiva complementaria y sexualmente auténtica". Con todo respeto, no estoy de acuerdo con Su Santidad. Dios quiere que seamos felices y vivamos el amor. Dios es amor. Si dos personas se aman y son felices, honran a Dios y a la vida misma. Dios ha creado también a los gays y ellos tienen derecho a ser felices y amar a su manera. No es verdad que una pareja gay no pueda ser plenamente feliz. Hay muchísimos casos que confirman que los gays pueden vivir un amor de pareja tan complementario y auténtico como el de las parejas heterosexuales.

Los gays no están enfermos. Hace ya mucho tiempo que los médicos dejaron de considerar a la homosexualidad como una enfermedad. No sabemos si las personas nacen gays o se hacen gays. Yo creo que algunas nacen y otras se hacen. Pero eso da igual. Lo importante es que hay personas gays y que ellas son felices así. ¿Por qué deberían cambiar? Eso es un disparate. Nadie debería cambiar su manera natural de ser, de vivir, de expresar el amor, siempre que así sea feliz y no le haga daño a nadie. Que cambien los que quieran, los que no se sientan cómodos con su tendencia gay; y que no cambien los que son felices siendo gays. Pero es absurdo pedirles a los gays que se curen porque están enfermos. Los gays no están enfermos: están muy sanos y casi todos muy contentos.

Ser gay no amenaza a las familias ni a nadie. Si tratamos a los gays con cariño, ninguna familia se va a destruir. Lo que destruye a las familias es la mentira, la hipocresía, la duplicidad moral. Lo que hace daño es que los gays se escondan bajo el manto protector de una familia heterosexual, sólo para salvar las apariencias, y que lleven una vida homosexual clandestina y avergonzada. Eso sí es inmoral y suele hacer daño. Pero que los gays puedan vivir libres y felices, ¿qué daño hace a las familias heterosexuales? Ninguno. Que aceptemos que los gays existen y tienen derecho a ser felices no hará que más o menos personas sean gays. Ninguna persona heterosexual se va a convertir en gay sólo por tener amigos gays y tratarlos con cariño. No hay que tenerle miedo a la diversidad. Viva la diferencia.

Los gays no son pervertidos o promiscuos por naturaleza. Hay gays pervertidos y promiscuos como hay heterosexuales pervertidos y promiscuos. Ser gay no hace a una persona mejor o peor. Yo conozco gays cultos, sensibles y encantadores, y también conozco gays ignorantes, vulgares y detestables. El hecho mismo de ser gay no define el contenido moral de una persona, su conducta y sus valores. Es perfectamente posible que una mujer o un hombre gay lleve una vida decente y admirable. Nadie está condenado a ninguna perversión sólo por sentir deseos hacia una persona de su mismo sexo, así como nadie está a salvo de llevar una vida sexual impresentable sólo por sentir una atracción hacia el sexo opuesto.

La sexualidad debería ser idealmente una expresión del amor. Y la relación ideal de pareja, gay o straight, debería ser una en la que no haya mentiras ni infidelidades. Dentro de eso, cabe todo en el amor: lo único que importa es que las personas adultas se amen, sean felices, no se mientan y no le hagan daño a nadie. Es cierto que algunos gays son muy promiscuos, pero eso parecería ser una consecuencia de que viven su sexualidad a escondidas, con verguenza. Cuando una persona gay se atreve a vivir su sexualidad libremente, sin complejos, lo sano -casi diría lo natural- es que aspire a una relación de pareja y no a una vida promiscua. Pero, por último, si una persona quiere tener una vida sexual muy activa y acostarse con mucha gente, es problema de ella. Eso no depende de su identidad sexual sino de su moral personal.

La humanidad no va a desaparecer si aprendemos a tratar con cariño a los gays. Los heterosexuales continuarán siendo la mayoría. La gente seguirá teniendo hijos. Es absurdo pensar que si dejamos de discriminar y humillar a los gays, si empezamos a tratarlos simplemente como a personas normales, todos nos vamos a convertir en gays y la especie se extinguirá en unas décadas. Lo normal y natural es que nazcan más heterosexuales que homosexuales, y eso no va cambiar si aprendemos a ser tolerantes y justos con los gays.

Por último, ser gay no es inmoral. ¿En nombre de qué moral se condena la homosexualidad? Yo no acepto que mi sentido de la moral, de lo que está bien y lo que está mal, me lo dicten otras personas. Cada uno sabe, en el fondo de su corazón y su conciencia, lo que está bien y lo que está mal. Y yo honestamente creo que es inmoral decirle a una persona homosexual que no puede expresar sus sentimientos, que debe renunciar al amor, que debe vivir una vida amargada, reprimida, avergonzada. Yo creo que es inmoral condenar a alguien a la infelicidad en nombre de una moral intolerante y cruel. Lo inmoral no es ser gay: lo inmoral es despreciar a los gays y negarles la posibilidad del amor.

Lamento discrepar con mi madre en este tema. Yo la quiero muchísimo pero también defiendo, respeto y quiero a los gays. Allí radica, querida mamá, el gran desafío del amor: aprender a querernos a pesar de nuestras diferencias.
Jaime Bayly