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En el amor lo importante no es que sea adulterino, homosexual o incestuoso

Publicado por Miuler Vásquez en , ,


El escritor Andrés Trapiello, en una imagen tomada en una de sus visitas a la Región, estará el miércoles en Molina

En pleno comienzo de la Feria del Libro en Madrid, el escritor Andrés Trapiello hace un hueco en su vida para contestar las preguntas de este diario. Trapiello, quien estará el miércoles en Molina de Segura en el ciclo 'Escritores en su tinta', acaba de publicar 'Los Confines', una historia de amor: "De felicidad y también de desdicha", como él mismo define. Se inspiró en un caso real de hace 40 años, la historia de la 'musa de la transición'.

MARÍA JESÚS GALINDO El escritor, poeta, novelista y ensayista Andrés Trapiello visitará Molina de Segura el próximo miércoles para participar en el ciclo 'Escritores en su tinta'. Su última novela, 'Los Confines', acaba de salir al mercado. ¿Plantea el incesto como un drama o una verdad que los protagonistas viven en libertad o a escondidas?
No es una novela ni del incesto ni que apologue el incesto. Es una novela sobre la vida de dos hermanos a los que sucede algo que ni deseaban ni buscaban, porque sabían desde el primer momento que eran hermanos. Cuando ha sucedido su primer encuentro como amantes, se asustan. Son jóvenes, son personas sensatas, tienen sus vidas hechas, eran felices hasta ese momento, mucho que perder. Pero deciden seguir adelante, haciendo caso omiso a las leyes del tabú del incesto. Viven su amor sin remordimiento, sin culpa, desde la completa inocencia. Son seres puros. Pero la sociedad que les rodea no, muchos tratarán de impedir que un amor como el suyo prospere. De eso trata la novela: de la felicidad y de la desdicha.
¿Que le inspiró la historia?
Hubo un caso muy conocido en Madrid hace unos 40 años. Una muchacha muy guapa, muy inteligente, aristócrata, que llegaría a ser la 'musa de la transición', como se la llamó, se enamoró de un muchacho, hijo de un conocidísimo e influyente jerarca del Régimen, e iniciaron un noviazgo. Sólo cuando se quiso formalizar la boda, la madre llamó a su hija y le dijo que no podía casarse con aquel chico, porque era su hermano. Fue una tragedia, la gente compadeció a los amantes, pero estos se vieron obligados a romper su relación. Siempre me pregunté por qué razón no siguieron adelante... Como novela era un punto de partida interesante, extremar una situación en la que el amor va un poco más allá, y reclama de nosotros mayor entrega y mayor dosis de libertad.
Aspira a estar conforme con lo que escribe, ¿resulta difícil?
Quién sabe, quizá no más difícil que el adulterio para un novelista del siglo XIX o la homosexualidad para otro del XX. En realidad se puede escribir de todo, según cómo se haga. No he querido escribir una novela sobre relaciones morbosas o patológicas, turbias, ni indagar en la caverna del deseo de esos amantes. Mi novela habla del amor. En el amor lo importante no es que sea adulterino, homosexual o incestuoso. Lo importante es lo que hay en él de común a todos.
¿Es esa incomodidad vital la musa que inspira su pluma?
Un escritor parte siempre de cierto desajuste, de un desasosiego permanente, acaso porque no acaba de comprender las razones de su desdicha ni de la desdicha del mundo. Así que trata de indagar. Por eso no puede aspirar a otra cosa que a una conformidad, que por desgracia suele estar muy lejos de la satisfacción.
¿No cree que se está explotando demasiado la Guerra Civil y últimamente más el 23F?
En el pasado residen muchas de las respuestas que no hallamos en el presente, así que tenemos la obligación de indagar en él. Claro que siguiendo ciertas normas, sin poetizarlo, sin hacer filosofía de la historia, ateniéndonos a los hechos. La historia se hace con hechos, no con creencias. Las creencias o la ficción está bien para las novelas. Por eso me gustan tanto las novelas, incluso las históricas, como las de Galdós, porque no trata de engañar a nadie.
¿Qué género aún no ha tocado?
El teatro. Le cuesta a uno mucho entender el teatro que no sea el clásico, de Shakespeare para atrás. Acaso porque en buena parte del teatro moderno lo primero que se haya sacrificado es la poesía.
Hay un refrán que dice que 'la ignorancia es atrevida'. ¿Tiene algo que ver con su creencia de que la literatura está sobrealimentada?
Me refería al hecho de que a menudo la literatura está demasiado cerca del poder, subvencionada por razones políticas, nepóticas, de modas. Uno querría ver menos subvenciones idiotas, y más oportunas.
¿Cree que hoy cualquiera puede pintar y escribir como si la creación artística fuera una máquina de hacer chorizos?
La verdad es que no es justa la comparación con los chorizos. Ojalá que muchas de las cosas que cuelgan hoy en los museos de arte contemporáneo fuesen modestos, castizos, suculentos chorizos. No hay que perder la paciencia ni la esperanza. Tarde o temprano las cosas se irán arreglando, y volveremos a ver una maravillosa aurora sobre la tierra, como vaticinaba nuestro querido Ramón Gaya.
¿Hasta que punto le condicionan tantos premios al enfrentarse en soledad a la hoja en blanco?
Los lectores de esta entrevista se van a confundir: ni han sido tantos ni son demasiado importantes. Quién no tiene un premio hoy. Los libros no los hacen buenos ni malos los premios, y al día siguiente de que te lo han dado, uno se olvida de ellos. Al contrario, sabe que cierta frugalidad le sienta bien al organismo. La soledad viene a ser la frugalidad de una vida creadora, y está bien así. No cuesta estar solo, cuesta sobre todo estar con quien no se quiere estar.
Sus encuentros literarios en Internet, ¿le reconfortan o le agotan?
Al principio me divierten, porque como no suelo conversar de literatura con extraños, todo lo encuentro nuevo. Me gusta mucho hablar con la gente, en el Rastro, en los trenes, por ahí, en la Plaza de las Salesas, con los mendigos, con los taxistas, con las cajeras. Cuentan cosas increíbles. De literatura creo que cada vez sé menos, así que acaba uno desconfiando. Luego lo de ser ingenioso y ocurrente cansa bastante. Se conoce que eso lo reserva uno para sus escritos. De hecho, me gusta mucho más escuchar que contar yo.

Genio, poeta y homosexual

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Gibson habla del impacto que produjo Dalí en Lorca y cómo Rapún inspiró sus 'Sonetos del amor oscuro' y sacrificó estar juntos para que el poeta cumpliera su misión

Gibson y Jesús Vigorra mantuvieron ayer una interesante charla en la Casa de los Tiros.

4 votos"Después de muerto, ni la izquierda, ni la derecha, ni su familia, ni sus amigos, ni los críticos. Nadie quiso ver su condición sexual". Mucho menos en vida. Gibson vuelve a Lorca para hablar de su mundo gay. Vuelve harto, cansado de las señoras que le gritaban: "Gibson eres un morboso. Lorca era todo un caballero".

El hispanista debatió ayer con Jesús Vigorra en la Casa de los Tiros sobre su libro Lorca y el mundo gay (Planeta). Golpeó la mesa recordando la dificultad que ponía la familia del poeta a los críticos para buscar en los archivos. Se emocionó recordando a su hermano Alan, quien sufrió también los "dramones" de la homosexualidad y murió después de "mucho calvario". Y bromeó con el sonido de los tambores de una marcha de procesión que iría de vuelta justo cuando hablaba del Lorca "¡republicano y rojo!" (tuvo que subir mucho la voz).

Resulta que el libro de Gibson no es un libro de tapas rosas y entrecomillados escandalosos. Es un libro necesario para entender que el poeta no hubiera sido el poeta que fue si no hubiera sufrido lo que sufrió. "Lorca fue un hombre que no pudo vivir su vida plenamente".

¿Quién fue el amor que más le influyó? "Le impactó Dalí, pero Dalí lo que más temía era ser gay. Estando en el hospital, ya entubado y con párkinson me confesó con esa personalidad que tenía: 'Yo hubiera querido entregarme al gran poeta, pero yo no era gay'. Aquello era un amor trágico".

De este amor imposible falta lo que en todas las relaciones que tuvo García Lorca. Faltan los entrecomillados que hubieran sido en ese entonces escandalosos. Pero Gibson ha buceado como siempre, ha releído "desde su primer poema hasta su primera prosa", ha llamado a viudas, ha buscado cartas... De Lorca a Dalí sólo quedan cuatro en las que intenta seducirle. "Tenemos las de Dalí a Lorca y, de ellas, una especialmente bonita" en la que el pintor, tras leer al completo su Romancero gitano, le dice que cómo es posible que en pleno surrealismo él siga hablando de "guardias civiles y otras cosas putrefactas de Andalucía" pudiéndose convertir en el mejor poeta del mundo si elimina esas cosas.

Fue Dalí, pero también Emilio Aladrén. Tras su decepción amorosa con el escultor, Lorca buscó la huida yéndose a Cuba, de donde regresó mucho más liberado y donde escribió El público: una obra que según una carta a su amigo Rafael Martínez Nadal era una obra "francamente homosexual", según palabras del propio Lorca, y donde le confesaba que en su vida había "un torerillo"... Pero este fragmento fue eliminado por el propio Martínez Nadal y nada más se sabe de ese torero. Sin embargo, por fin, esa frase entrecomillada y esa palabra siempre tabú de la homosexualidad. Sus Sonetos del amor oscuro, que se publicaron en el 84 en ABC obviaron la oscuridad del amor -cualidad imprescindible del título- y fueron a secas, por deseo expreso de su familia, Sonetos amorosos.

Evidentemente, no eran simplemente amorosos para Lorca. Se los dedicaba, según los estudios de Gibson, a quien sería su último amor Rafael Rodríguez Rapún. De Rapún se conserva una carta en la que le dice a Lorca lo muchísimo que le echa de menos "pero que entendía que debía cumplir una misión".

Rapún se refería al Lorca revolucionario. "Al que enfureció a la derecha con Yerma, al que hubiera dejado anticuado al mismísimo Oscar Wilde, como dijo un día el propio poeta". Quiso provocar y cambiar la sociedad. "Rechazaba al Dios del Viejo Testamento" pero simpatizaba con Cristo. "Se identificaba con el Cristo perseguido que ayudaba a los pobres. Era un cristiano sin Dios pero cristiano" y en una ocasión, se sabe sólo por un papel donde aparece su nombre, que salió como penitente en una procesión de Santa María de la Alhambra. Seguramente fue, explicó ayer el autor y según decía Luis Rosales, "porque se encontraba en aquel año (1929) al borde del suicidio".

Era homosexual y granadino, y ser de Granada también le influyó sobremanera porque para Lorca le inclinaba a estar con los desfavorecidos: los negros, los musulmanes, los judíos...

Divertido para unos y, para otros, tremendamente enigmático. En uno de sus dibujos, un rostro sin ojos lloraba hojas de otoño. Escribía Lorca: "Sólo el misterio nos hace vivir, sólo el misterio".

Gil de Biedma protagoniza la polémica: el poeta gay era tío de Esperanza Aguirre


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Entre García Lorca y Gil de Biedma puede resumirse buena parte del siglo XX, no sólo de la poesía española, sino, sobre todo, de los caminos de la marginación y vida oculta de la homosexualidad, insertada en la vida social, literaria y política de España.

Lorca y el mundo gay (Planeta) lo ha rescatado Ian Gibson, pero a Jaume Gil de Biedma (Barcelona, 1929-1990) lo revive El cónsul de Sodoma, la película que estos días rueda Sigfrid Monleón, centrada en la "voracidad autodestructiva" de la homosexualidad del poeta barcelonés, al menos, según describe la biografía de Miguel Dalmau y que marca el guión.

Familia de Esperanza Aguirre

El padre de Jaime Gil de Biedma, o sea, Luis Gil de Biedma y Becerril, se casó en primeras nupcias con María Luisa Alba, la madre del poeta. Y en segundas con N. Vega de Seoane, madre de Piedad Gil de Biedma Vega de Seoane, cuya hija mayor es Esperanza Aguirre. La presidenta de la Comunidad es, simplemente, sobrina del autor de Moralidades. Su madre y el poeta eran, por tanto, hermanos. Herederos de una familia aristócrata y castellana. Pero, poco, o muy poco, en común.

"Pero quizás le guste enterarse de que mi abuelo Santiago Alba y Bonifaz -contaba el propio Gil de Biedma- fue periodista, diputado en Cortes y gobernador de Madrid, además de ministro de Marina, de Hacienda, Gobernación, etc. con Alfonso XIII. Primo de Rivera lo obligó al exilio, luego regresó cuando la república y Niceto Alcalá Zamora le confió la formación de un nuevo gobierno, con el asesinato de Calvo Sotelo abandonó otra vez el país...". De ahí su espíritu disidente. La herencia del abuelo.

El poeta más influyente del s. XX

Señorito sí era, por mucho que le disgustara que le llamaran así. Al igual que Carlos Barral. Para su biógrafo, Miguel Dalmau, Gil de Biedma "fue el poeta español más influyente de la segunda mitad del siglo pasado". Su influencia aún se extiene a lo largo de la llamada Poesía de la experiencia y sus correligionarios, como Luis García Montero. Jaime estudió Derecho en Barcelona, donde Fabián Estapé, Juan Goytisolo, Barral o Manuel Sacristán le despertaron definitivamente al mundo de la cultura y la militancia en la izquierda.

A la vez que era perseguido por el franquismo -de la manera en la que lo eran, según Dalmau, los hijos de señoritos-, fue, sin embargo, rechazado por el PCE como militante por su marcada homosexualidad. Que es el marco, más allá del de poeta y editor, en el que se rueda El cónsul de Sodoma, la película que produce Andrés Vicente Gómez y dirige Monleón, con Jordi Mollá como el poeta barcelonés, que murió en 1990 a causa del sida, una enfermedad de la que entonces se sabía muy poco.

Y que el propio Gil de Biedma la llevó, además, con gran discreción, tanto como su propia homosexualidad. La imagen pública del poeta -un alto ejecutivo de la Compañía de Tabacos de Filipinas- distaba mucho de aquel que frecuentaba las noches del Barrio Chino en busca de amantes con quien desfogarse. Ese es, al menos, el esbozo que hizo Dalmau en Retrato de un poeta (Circe).

Homosexual con complejos

"Nunca quiso salir del armario, ahora tan de moda", explica el biógrafo. No lo hizo, sobre todo, "por respeto a su madre y, además, porque su posición en la sociedad no se lo permitía". Más allá de su familia aristocrática y conservadora, tuvo que lidiar con la pacatería del franquismo. Ahora, más que salir, lo sacan como un abanderado de la liberación gay. "El estudio también ilustra una época y probablemente sea la primera biografía que aborda la conducta de un homosexual ilustre durante la dictadura", remarca Dalmau.

El Truman Capote español

"No es un biopic y tampoco una película sobre Gil de Biedma, un hombre complejo al que yo veo como el Truman Capote español", según el productor. "Sino que es un retrato de la Barcelona de los 60 -añade Gómez- y de conocidos personajes de la cultura y la sociedad catalana progresista, como la Gauche Divine". Aunque, según admite, el objetivo de la película, que se estrenará en noviembre, es, ante todo, "difundir su poesía".

El reparto es, además de Mollá, Alex Brendemühl (Juan Marsé), Josep Linuesa (Carlos Barral), Vicky Peña (Doña Luisa, madre de Jaime) y Bimba Bosé (Bel, destacada musa de la Gauche Divine). El rodaje, que se inició el 9 de febrero y durará tres meses, se lleva a cabo entre las ciudades de Madrid, Barcelona, Valencia y Manila. El cónsul de Sodoma está basada en la biografía escrita por Miguel Dalmau. Es decir, la de una vida marcada por el sexo, el amor, la literatura y la lucha política. "Fue una época de rebeldía, violencia y descubrimiento", según Dalmau.

El proyecto debía haberse rodado en el 2006, bajo la dirección de Agustí Villaronga y con el título de Cuerpos felices, con nombres como Javier Cámara, Javier Bardem y Antonio Resines. Pero no se encontró suficiente financiación. "Jaime Gil de Biedma es mi poeta de referencia", afirma Andrés Vicente Gómez. Dalmau califica su poesía como "elegante, ambigua y discreta", tres adjetivos que, a la vez, se corresponde con el poeta. "Hay tantos Gil de Biedma como testigos de su vida", afirmó entonces.

Gil de Biedma no acababa de encajar en la sociedad, en la familia, en su clase social: la alta burguesía. Dalmau de hecho le comparó con un trítico de Francis Bacon, pintor que obsesionaba al poeta: el respetable abogado de empresa, el exquisito poeta de la experiencia y un homosexual de una voracidad autodestructiva, en Barcelona y el Filipinas, a donde viajaba constantemente por motivos laborales.

Sus grandes temas

"Ante todo es un relato sobre la identidad, el paso del tiempo y la experiencia amorosa. O sea, los grandes temas de su obra poética", afirma Sigfrid Monleón, para quien el poeta fue una personaje 'nsólito' en la España franquista. Seductor, refinado, hedonista, de aspecto aristocrático, culto, homosexual, rico, elegante, promiscuo, excelente conversador, fumador, letrado, directivo de la Compañía de Tabacos de Filipinas y, a su vez, hombre de izquierdas y un gran poeta.

El problema es que la biografía de Dalmau, tachada de sensacionalista y demasiado inclinada hacia el erotismo, no le gustó ni al fotógrafo de la Gauche, Colita; ni a Juan Marsé, ni a Vila-Matas, todos personajes de la película y de la vida de Gil de Biedma. El guión arranca en 1959 y termina en 1988. Casi treinta años que van desde su primer libro a su sentencia de muerte, cuando sabe que el sida lo ha deshauciado. Un nuevo icono gay. Ya lo era de la poesía.

Una película retrata la tumultuosa relación homosexual entre Lorca y Dalí

Publicado por Miuler Vásquez en , , , , ,

La película, que pronto se estrenará en España, se llama “Little Ashes”, es una coproducción hispano-británica, y retrata el juego de relaciones que establecieron en su juventud el poeta Federico García Lorca, el pintor Salvador Dalí y el director de cine Luis Buñuel. El papel de Dalí lo interpreta Robert Pattinson, no demasiado conocido en España pero que en en Reino Unido es ya una joven estrella, y que en declaraciones a la revista GQ ha admitido haberlo pasado mal al rodar las escenas de sexo homosexual.

“Me apetecían unas vacaciones en España, pero fue muy duro. Nunca antes había hecho un papel tan difícil”, ha admitido. Y es que Pattinson tuvo que enfrentarse a sus propios prejuicios a la hora de rodar las escenas homoeróticas. “Tuve que cruzar la línea de aquello en lo que me siento cómodo… Todas esas escenas de sexo gay. Yo, que antes ni siquiera había rodado una escena de sexo con una chica, me veo de repente con Javier [Beltrán, el actor que interpreta a Lorca], interpretando una fuerte escena de sexo. Y como los dos somo heteros, sentíamos que la situación podía parecer ridícula”, comenta. “Además, no era un set cerrado. Estaban por allí todos los electricistas españoles, cuchicheando”.

Pattinson, pese a todo, se muestra contento de haber participado en la película y de ayudar, con su fama, a poder promocionarla, ya que se trata de una producción de difícil lanzamiento comercial.

El papel de Lorca es interpretado por el actor español Javier Beltrán, quien por cierto será portada del número de abril de la revista gay estadounidense OUT, mientras que Buñuel es Matthew McNulty. Beltrán, por cierto, se muestra mucho más comedido que Pattinson en sus declaraciones. “No tuvimos problemas con la sexualidad de los personajes. Era menos importante que las emociones. Las escenas de sexo son hermosas, trágicas y dolorosas”.

Fuente :: Dos Manzanas
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El escritor e hispanista irlandés Ian Gibson, durante la presentación hoy en Madrid de "Lorca y el mundo gay", un libro que desvela el amor que el poeta sintió por una joven, María Luisa, que hasta el momento era el secreto mejor guardado de su biografía. EFE



Siete décadas después de su asesinato, Federico García Lorca y su poesía salen del armario con "Lorca y el mundo gay", con el que su autor, el hispanista Ian Gibson, quiere reivindicar "al poeta que fue, no al que han acallado u oscurecido con medias verdades".

El escritor e hispanista irlandés Ian Gibson, durante la presentación hoy en Madrid de "Lorca y el mundo gay", un libro que desvela el amor que el poeta sintió por una joven, María Luisa, que hasta el momento era el secreto mejor guardado de su biografía. EFE
Gibson, que ya estudió al poeta antes para escribir "Vida, pasión y muerte de Federico García Lorca" en 1997, se centra en este nuevo libro en uno de los aspectos menos investigados y reconocidos de su vida, su homosexualidad, tratada como tema tabú "durante muchos años" desde distintos ámbitos.

El hispanista traza un perfil de Lorca desde sus años de juventud hasta el momento de su muerte, y se muestra convencido de que su homosexualidad es una de las claves para entender el mundo creado por éste en textos como "Romancero gitano" o "Poeta en Nueva York", así como uno de los motivos, junto con el político, de su asesinato.

"Lorca y el mundo gay" ha servido también a su autor para descubrir "el gran amor imposible" del joven Lorca por María Luisa Nátera, una niña de quince años y ojos azules a la que probablemente conoció cuando él tenía 18 en el balneario de Lanjarón, en Granada, y cuyas hijas estaban hoy en la presentación de la obra.

Gibson cree que el poeta "luchaba" contra su condición de homosexual en su juventud, motivo que le llevaba a buscar "un gran amor" como el de María Luisa Nátera, aunque la imposibilidad de establecer una relación entre ambos le llevó a sufrir "una terrible angustia" que impregnó sus primeras poesías.

Para el historiador, su libro "no es oportunista, sino oportuno", en una España actual "que ha avanzado mucho" en la libertad sexual y en la que se permiten los matrimonios gays, aunque recordó que en la época de Lorca "era muy difícil ser homosexual, y el descubrimiento de su condición le hizo sufrir mucho".

"Lorca y el mundo gay" arranca en la adolescencia de Lorca en su Granada natal y le sigue hasta Madrid, dónde coincidió en la Residencia de Estudiantes con los otros autores de la Generación del 27.

Fue una década "extraordinaria" para el autor por su percepción de encontrarse en uno de los espacios más progresistas de la época, aunque, precisa Gibson, "tampoco era fácil ser gay en la Residencia".

El hispanista abunda en la "intensa" relación que se produjo allí entre el joven poeta con Dalí, aunque precisa que el "profundo temor" del pintor al ver que la relación iba en serio les llevó a distanciarse.

También habla de la negación que la condición de homosexual de Lorca produce en su propia familia, dónde ni siquiera sus hermanos la admitieron nunca.

Según Gibson, no existe duda de que "la homofobia" fue una de las causas del asesinato de Lorca, aunque no el único, ya que recordó que éste se había significado mucho políticamente.

Le definió como "un revolucionario" que siempre se ubicó junto a los más débiles, "a pesar de que no podía hablar abiertamente de su propia tragedia".

El antetítulo del libro, "Caballo azul de mi locura", está sacado de uno de los poemas escritos en Nueva York, dónde Lorca huyó al ser abandonado por el joven escultor Emilio Aladrén para casarse con una inglesa.

El cosmos de Lorca, dice Gibson, es tan amplio como inabarcable y deja entrever a un personaje "que tenía algo de maníaco-depresivo" y frente al cual sólo se podían tener dos actitudes: amarlo o envidiarlo.

Ian Gibson libera la condición gay de la poesía de Lorca

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Federico García Lorca.

Lorca tenía los enemigos cerca. Muy cerca. Fueron sus primos quienes le denunciaron, fue el marido de una prima lejana el autor material del asesinato, y fueron sus hermanos, Isabel y Francisco, quienes se empeñaron, como administradores de la memoria del poeta, en borrar todo rastro sobre la homosexualidad de Federico en su vida y en su obra literaria. Ni siquiera las grandes firmas encargadas de diseñar y contar la historia de nuestra literatura quisieron asumir la trascendencia de la condición sexual.

Como apunta el hispanista Ian Gibson en el fogoso prólogo de su nuevo libro Lorca y el mundo gay (Planeta), Francisco Rico, Domingo Ynduráin y Gustavo Domínguez, editores de la prestigiosa colección Letras Hispánicas de Cátedra, permitieron no incluir ni una palabra sobre la homosexualidad del poeta y su relación con su poesía en las largas introducciones críticas a las obras Poeta en Nueva York y El Público, en ediciones de 1987.

Tres años antes, se hicieron públicos en el diario ABC los Sonetos de amor oscuro, en los que trabajaba Lorca antes de ser asesinado. Sin embargo, el aparato adverso a la condición homosexual se encargó de censurar las evidencias. El talante del amor indudablemente masculino al que iba dirigido el soneto desapareció de manera tajante del título.

Francisco García Lorca, el hermano, se expresó con claridad la condición para publicar los versos inéditos en este periódico: deberían ser editados bajo el título de Sonetos, Sonetos amorosos o Sonetos de amor, nunca con su título original Sonetos del amor oscuro.

"Francisco García Lorca ya se había demostrado incapaz de afrontar o admitir la homosexualidad de su hermano", escribe Gibson sobre el tabú que trató de construir la familia en torno a la verdad del poeta.

Para Fernando Lázaro Carreter, quien escribió en la tercera del diario sobre lo publicado, lo oscuro de los sonetos tenía otro sentido. "Se refería esencialmente al ímpetu indomable, a los martirios ciegos del amor, a su poder para encender cuerpos y almas, y abrasarlos como hogueras que se queman".

Como comenta Ian Gibson, "el académico casi venía a sugerir que la homosexualidad del poeta era ajena a su creatividad poética". Y eso a pesar de la claridad masculina de estos versos: "Tú nunca entenderás lo que te quiero / porque duermes en mí y estás dormido. / Yo te oculto llorando, perseguido / por una voz de penetrante acero".

Casi 25 años después de la publicación e interpretación de estos sonetos, resulta ridícula aquella visión moralista con que la España más pacata quería untar al poeta más reconocido de nuestras letras.

Es más, el propio Vicente Aleixandre explicaba ciertamente alterado al también poeta andaluz José Luis Cano que "lo curioso es cómo en todos los artículos que acompañan a los sonetos se evita cuidadosamente la palabra homosexual, aunque se aluda a ello, pues nadie ignora que esos sonetos no están dedicados a una mujer. Se ve que todavía esa es una palabras tabú en España, en ciertos medios, como si el confesarlo fuese un descrédito para el poeta".

Aquí no se libra nadie
Sin embargo, los episodios de censura homófoba también sucedieron en publicaciones más cercanas a la sensibilidad política de Lorca. La incomodidad con la que aquella España negra vivía la homosexualidad del poeta hizo que la revista progresista El Mono Azul recortase en 1937 los magníficos versos de Luis Cernuda en Elegía a un poeta muerto.

Después de las cinco estrofas iniciales, una línea de puntos suspensivos cercenaba el final del poema. Lo que entonces no pudieron leer los lectores de la publicación decía: "Aquí la primavera luce ahora. / Mira los radiantes mancebos / Que vivo tanto amaste /Efímeros pasar juntos al fulgor del mar. / Desnudos cuerpos bellos que se llevan / Tras de sí los deseos / Con su exquisita forma y sólo encierran / Amargo zumo, que no alberga su espíritu / Un destello de amor ni de alto pensamiento".

"Lo que España no podía aceptar es que el poeta español más grande de todos los tiempos fuese homosexual. Hubo homofobia en los dos bandos, porque era un problema nacional, no se podía aceptar que en España hubiese homosexuales", cuenta vehemente Gibson.

Entre todos consiguieron que la homofobia fuese más importante que la homosexualidad en la obra de Federico García Lorca. Sólo a finales de los ochenta surge alguna voz crítica en España, que investiga y señala la importancia de la relación existente entre la obra del escritor y su silenciada condición sexual, movida por los estudios que habían empezado a publicar los especialistas extranjeros. "Toda su poesía gira en torno al amor frustrado. Sus personajes atormentados, que no pueden vivir la vida que quieren, son precisamente la metáfora de su desgracia. Por eso para la documentación de este libro he tenido que releer todos los poemas de su juventud, para descubrir un amor torturado y angustiado, gay. He aprendido muchísimo y con esto pongo punto final a mis investigaciones lorquianas", explica Gibson.

El propio Federico se censuraba a sí mismo cuando corregía sus conferencias y asomaban esos "calores oscuros", por los que tan amenazado se sentía. En 1928 se publica el libro de Narciso Alonso Cortés La muerte del conde de Villamediana, en el que alude a un notorio asesinato ocurrido en 1622, en el que "el delicado gongorino marqués de Villamediana cae atravesado por las espadas del rey", relacionando el asesinato del conde "con su bisexualidad". En 1930, Lorca, revisa la frase, como apunta Gibson, y queda: "El delicado gongorino Marqués de Villamediana cae atravesado por las espadas de sus amores oscuros".

El caballo de su locura
Los silencios cómplices de los críticos que se acercaban a analizar su vida y obra sin molestar con estos asuntos, por miedo a ver cerrados los accesos a los archivos del poeta, y la destrucción de documentos por parte de la familia que comprometieran la imagen de Lorca, tal y como explica Gibson, han conseguido que ese "caballo azul" que le enloquecía no viera la luz. De hecho, para el investigador, ningún estudio del Lorca homosexual puede dejar de tener en cuenta el complejo e importantísimo poema Tu infancia en Menton, publicado por primera vez en 1932. Gibson se pregunta ¿de quién es la infancia aludida en el poema?

Todo indica que el amor rechazado que aparece señalado es Emilio Aladrén, "tan bello como un efebo griego en el recuerdo de su ex novia, la pintora Maruja Mallo". Al parecer, tal y como le confesó en su día José María García Carrillo a Gibson, el íntimo cómplice gay de Lorca en Granada, éste escribió decenas de cartas apasionadas a Aladrén desde Nueva York. Y recibió la respuesta de una postal de una montaña con el dibujo de un pene en erección emergiendo de uno de los picos de la misma. Según frase de Lorca, Andrén tenía un aspecto de "entre ruso y tahitiano". Es Rafael Martínez Nadal, confidente de Lorca, el que asegura que el poema refleja la atormentada relación de Lorca con el escultor, que finalmente le abandona para casarse con Mallo.